Blog de divulgación sobre Seguridad Vial, Normas de Conducción y temática relacionados

Hola, Amigos! Bienvenidos al blog.
Desde este lugar trataré de aportar a la toma de conciencia sobre temas relacionados con la Seguridad Vial y las Normas de Conducción, con el firme propósito de evitar accidentes, ya que como dice la publicidad oficial "Si se puede evitar, no es un accidente".
Desde ya, que sólo hay tres secretos para no ser ninguno de nosotros los que engrosemos el número de víctimas: Prudencia al conducir; Respeto por las Normas de Tránsito; Buen estado de conservación y mantenimiento del vehículo.
Intentaré abarcar en este espacio, utilizando todos los medios a mi alcance, noticias, novedades y experiencias que vayan surgiendo respecto de esta temática.
Antes de finalizar, quiero agradecer públicamente a la Lic. María Cristina Isoba, Directora de Investigaciones y Educación Vial de "Luchemos por la Vida" por haberme permitido publicar artículos originados en la Organización para que todos podamos contar con la excelencia de dichos trabajos.
Les dejo mi agradecimiento por visitar el blog, y espero que disfruten su paso por aquí.

Conducción Segura


Casco en moto: ¿Para qué?


Resulta sabido que la ley Nacional de Tránsito obliga al uso de casco cuando se circula en motos o ciclomotores. Sin embargo, hay mucha gente que no lo usa. La obligatoriedad de su uso parece lógica teniendo en cuenta que ambos vehículos no poseen carrocería alguna que pueda servir de contención en caso de choque o vuelco, y que la sola pérdida del equilibrio en la moto puede significar dar de cabeza contra el duro suelo. Y que la cabeza no es tan dura como el suelo.
Sin embargo, las últimas mediciones de uso de casco realizadas por Luchemos por la Vida en la ciudad de Buenos Aires, en noviembre de 2009, indican que el 26% de los conductores de motos o ciclomotores no lo usan. Y relevamientos parciales en el gran Buenos Aires y localidades del interior del país muestran todavía muchísimo menos uso.
 

Para qué usar el casco

Los cascos salvan vidas al evitar o amortiguar golpes y heridas en la cabeza, devastadoras y discapacitantes. Los motociclistas que no usan casco tiene mucho más alto riesgo de muerte o de sufrir lesiones permanentes. La Oficina General de Contaduría de Estados Unidos (GAO) ha estudiado y probado que:

·    Los motociclistas que usan el casco tienen un 73% menos de mortalidad que los que no usan el casco.

·    Los motociclistas que usan el casco tienen hasta un 85% menos de lesiones graves que los que no usan casco.

¿Qué le pasa a tu cabeza en un choque?

El casco constituye el principal elemento de protección cuando se viaja en moto, ciclomotor o bicicleta. Todos han escuchado esto pero algunos no lo creen y se resisten a su uso. Para comprender la utilidad de este elemento nada mejor que comprender qué sucede cuando alguien sufre un golpe en la cabeza.


El mecanismo de las lesiones

Cuando el vehículo se ve envuelto en un choque, el conductor suele sufrir una caída. Si su cabeza golpea contra un objeto, como puede ser el suelo, se produce una lesión por contacto o impacto directo. Pero además, el movimiento que el cuerpo, cabeza incluida, traía durante la marcha sobre la moto o bicicleta se detiene bruscamente, mientras el cerebro continua moviéndose dentro del cráneo en la dirección del movimiento corporal y luego de chocar contra la pared interna del cráneo es impulsado en la dirección opuesta. Este tipo de impacto interno, puede provocar desde una lesión cerebral pequeña hasta una lesión tan grande que provoca la muerte. 
Las lesiones en la cabeza pueden ser de dos tipos: abiertas o cerradas, es decir, con heridas abiertas o no. En el primer caso se produce una fractura o penetración del cráneo que puede producir serias lesiones cerebrales. En el caso de heridas cerradas las lesiones se producen cuando el cerebro se sacude dentro del cráneo .La mayoría de las lesiones cerebrales son de este último tipo. Y pueden ser fatales.



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Viajar seguro


 ¿Tiene planes de viaje? Estas recomendaciones lo ayudarán a que el mismo sea seguro.

CINTURÓN DE SEGURIDAD

  • Que todos usen el cinturón de seguridad. Todos los ocupantes deben abrocharse el cinturón de seguridad, también en los asientos traseros, y los niños también.
El cinturón correctamente colocado, debe pasar por delante del hombro, sobre la clavícula, el pecho, y por la cadera, a la altura de la pelvis, evitando que presione la parte alta del abdomen. Los más pequeños deben viajar en sus sillas especiales.
 
  • Utilidad de los Cinturones de Seguridad
Es el mejor salvavidas en caso de accidente. Cuando los pasajeros viajan en el vehículo, aunque no lo sientan, están desplazándose a la misma velocidad que el mismo. Pero, en caso de una detención brusca, todo lo que no se encuentra atado dentro del auto seguirá su viaje hacia delante, como consecuencia de la ley física de la inercia y sólo se detendrá cuando choque contra algo (puede ser el tablero de instrumentos, el parabrisas, el asfalto, etc.) 
Cualquiera puede haber experimentado una leve sensación de esto, en cualquier frenada algo fuerte. Así, ante una frenada brusca, la cartera o el portafolios que viajan apoyados sobre el asiento se caen al piso, o la bolsa con bebidas se vuelca.
  • ¿ Qué sucede en un choque a 50 Km/h ?
El auto se detiene abruptamente contra el obstáculo. Y los cuerpos de los ocupantes del vehículo siguen moviéndose hacia adelante a la velocidad que el auto traía hasta ese momento, impulsados por una fuerza enorme, que equivale a unas 40 veces el peso de cada persona, desplegada en la desaceleración brusca. Si no están atados, golpearán contra el tablero del automóvil y contra el parabrisas. Y los ocupantes de los asientos traseros, si los hubiere, serán impulsados, con esa misma fuerza, hacia la parte de adelante. Golpearán a los ocupantes de adelante y la parte delantera del vehículo. Eventualmente pueden ser despedidos fuera del vehículo, aumentando 6 veces las posibilidades de morir, al impactar contra el suelo o cualquier objeto rígido.
Cualquier objeto dentro del habitáculo, un teléfono celular, o cualquier objeto, por pequeño que sea, si no está sujeto, golpeará a los ocupantes y contra el parabrisas y el tablero, pudiendo provocar serias lesiones. Un matafuegos suelto o mal fijado dentro del habitáculo, puede ser un proyectil mortal en caso de accidente. Debe ubicarse al alcance del conductor, dentro del habitáculo, con un soporte seguro que impida su desprendimiento y asegure su permanencia y fijación aún en caso de colisión o vuelco, a la vez que su fácil uso; no debe ser fijado sobre los parantes del techo. Corrobore que no lleva ningún objeto suelto, punzante o pesado, que pueda lesionar a alguien en caso de frenada brusca o colisión.
  • Niños en el auto
Por ello, es importantísimo que los niños mayores y los adultos viajen con los cinturones de seguridad ajustados y los niños más pequeños viajen en sus sillas especiales, ya que por tamaño y estructura ósea, los cinturones de seguridad del auto no los protegen adecuadamente. Existen diferentes modelos de asientos para bebés y niños pequeños que se adaptan a su tamaño y condiciones físicas. Es muy importante elegir el modelo adecuado y colocar al niño correctamente sentado y correctamente sujetado a la silla, con los cinturones de la misma, y ésta, bien fijada al vehículo con el cinturón de seguridad del
mismo. La legislación vigente establece que los niños menores de 10 años deben viajar en los asientos traseros del vehículo
Para los bebés de 0 a 9 meses (menos de 9 kilos). Estas sillitas deben colocarse mirando hacia atrás.
Para los chiquitos de 9 meses a 3-4 años (de 9 a 18 kilos). El asiento se coloca mirando hacia delante y debe cambiarse a medida que el niño crece.
Para los chicos de 3-4 a 6-7 años (más de 15 kilos). Deben viajar en sus butacas y los mayorcitos pueden usar el cinturón del auto, pero deben sentarse sobre un almohadón, para que la cinta del cinturón les quede en la cadera y no en la parte alta del abdomen y la banda superior le pase por la mitad de la clavícula.

  • Mamá embarazada
Debe protegerse a sí misma y al bebé por nacer, usando siempre el cinturón de seguridad, cuidando de colocar la cinta por la pelvis, debajo del abdomen y por encima, tal como muestra el gráfico.

VELOCIDAD y CONDUCCIÓN

  • ¡Disminuya la velocidad! Invierta más tiempo en la seguridad de su familia, no sobrepase los 90/100 km por hora, ni aún donde esté permitido, y en óptimas condiciones climáticas y del camino. Disminuir 10 Km/h su velocidad habitual de circulación aumentará notablemente su seguridad.
Mantenga la distancia o espacio de seguridad Para evitar cualquier accidente causado por error de otro conductor o por un imprevisto en el camino o con su vehículo, usted necesita tiempo para maniobrar. Mantener un espacio de seguridad adelante, atrás y a los lados de su vehículo, le brinda esa posibilidad. Más distancia es más tiempo para maniobrar.
 

Adecuar la velocidad



El exceso de velocidad es una de las principales causas de muerte en las rutas y calles.
Tenga presente que a mayor velocidad, mayor es el tiempo y la distancia que necesita para detener el vehículo y más graves las consecuencias ante cualquier falla mecánica, como el reventón de un neumático, la mala maniobra de otro conductor o cualquier otro imprevisto. La velocidad máxima permitida por las señales o la reglamentación, no es siempre la más segura. La velocidad segura, que la ley denomina “velocidad precautoria”, es aquella que “le permite al conductor tener siempre el dominio total de su vehículo y no entorpecer la circulación”. 
En determinadas circunstancias es necesario disminuir la velocidad. Tenga en cuenta que:
  • A medida que aumenta la velocidad, aumenta su riesgo de muerte ya que, hay menos tiempo para actuar y se necesita más distancia para frenar.
  • Cada 15 Km/h que aumenta la velocidad, a partir de los 80 Km/h se duplica el riesgo de morir en un accidente.
  •  
Por ello, es fundamental respetar los límites de velocidad, aunque no parezcan adecuados, ya que siempre hay razones de seguridad para los mismos. Puede haber en el camino situaciones complicadas, que a usted no le han sucedido jamás, pero que justifican un límite determinado de velocidad.

 Además, su velocidad debe adecuarse a:

  • La cantidad y velocidad de los otros vehículos que circulan junto a usted. Esta regla es válida para circular “dentro” de la velocidad permitida y segura, nunca a más velocidad de la segura y permitida. Un ejemplo: si Ud. acelera más de la cuenta porque un ansioso se le pega atrás y lo acosa con luces... en lugar de un ansioso al volante, habrá dos! Si lo apuran, córrase y déjelo pasar, no se enganche!. Otro ejemplo: es muy común observar en un camino congestionado la ansiedad de ciertos apurados que zigzaguean o circulan por la banquina desesperados por avanzar rápido. Esto no es seguro para ellos ni para los demás.
  • Las características del camino. El estado del camino obliga a disminuir la velocidad en determinadas circunstancias. Por ejemplo si la superficie es de ripio, si el camino es estrecho, con curvas, con pendientes pronunciadas, sin banquinas, con mala marcación, etc.
  • Las condiciones horarias y climáticas: Durante la noche, cuando llueve, cuando hay niebla, polvo, nieve, etc., disminuir la velocidad aumenta el margen para maniobrar.

ALCOHOL Y CONDUCCIÓN

  • No beba alcohol si va a conducir. No ingiera absolutamente nada de alcohol ni antes ni durante el viaje. Además, es conveniente comer liviano. Tenga en cuenta también que muchos medicamentos recetados y las drogas ilegales pueden afectar fuertemente la capacidad de conducir.

Nada de alcohol al conducir

El alcohol es un tóxico depresor del sistema nervioso. Aunque usted no lo note, un sólo vaso de vino, cerveza, whisky, etc., disminuye su capacidad de conducción, ya que:

  • Embota los sentidos, altera la percepción y disminuye la capacidad de atención.
  • Se alargan los tiempos de reacción, por lo que las respuestas y maniobras se hacen más lentas y torpes.
  • La visión se ve afectada, en especial, empeora la visión periférica (a los lados), se hace más lenta la adaptación a los cambios de luz (por ej. en caso de encandilamiento), y se perciben con dificultad los tonos rojos (tardan en reconocerse las luces rojas del semáforo, las luces de posición y las de freno).
  • Genera una falsa sensación de seguridad, con errores de juicio e interpretación, que predispone a excesos de velocidad y a todo tipo de violaciones a las normas de seguridad en el tránsito.

Tenga presente que:

  • Ni el café, ni otros estimulantes, anulan sus nocivos efectos, aunque así pareciera
  • Aunque sienta que está atento y trate de no cometer errores, Ud. y su familia corren alto riesgo, su cerebro está bajo los efectos del alcohol.
  • No es necesario estar ebrio, para sufrir los efectos del alcohol en la conducción.
  • Por lo menos en uno de cada dos muertos en el tránsito en el mundo, está presente el alcohol.
     

El límite legal

La Ley Nacional de Tránsito y su reglamentación establecen un límite de tolerancia máximo de alcohol en sangre de 0,5 g por litro, y la Ley Nacional de Lucha contra el Alcoholismo Nº 24.788, la modifica parcialmente al disponer nuevos límites de 0,2 g por litro de sangre para motociclistas y ciclomotoristas, y 0 g para conductores profesionales (transporte de pasajeros, carga o menores).

¿Qué significa un límite máximo del 0,5? ¿Cuánto se tolera beber, según este límite?

Ëste no es un límite cuantitativo, igual para todos, sino que varía en cada persona, según diversas circunstancias personales y, en especial, según el peso y el sexo. También otros factores, tales como el cansancio, la ingestión de ciertos medicamentos, enfermedades, etc., pueden potenciar los efectos tóxicos, por lo cual en realidad resulta muy difícil decir, con exactitud, si un vaso de bebida alcohólica, en un determinado ser humano y en un momento preciso, lo hará superar o no el límite legalmente tolerado, dejando bien en claro que el que no lo supere no garantiza que se esté en reales condiciones de conducir con seguridad, ya que aún por debajo del límite legal la capacidad psicofísica se ve afectada.

MEDICAMENTOS RECETADOS Y DROGAS ILEGALES AL CONDUCIR

  •  Muchos medicamentos recetados y las drogas ilegales pueden afectar fuertemente la capacidad de conducir. Es importante consultar al médico cuando un nuevo medicamento es recetado y también es muy útil leer los prospectos de los medicamentos para conocer los posibles efectos negativos sobre la capacidad de conducir. Por ejemplo, muchos fármacos para el tratamiento de resfríos, alergias, cólicos, ansiedad, depresión y tensión nerviosa, vasodilatadores, analgésicos para el dolor, etc. pueden producir sueño, trastornos visuales u otros síntomas que afectarán su manera de conducir.
La ley dice que, “la ingestión de drogas impide conducir cuando altera los parámetros normales de la conducción, cuando provoca somnolencia, fatiga o alteración de la coordinación motora, la atención, la percepción sensorial o el juicio crítico”. Pero es importante saber que tanto en el caso del alcohol como en el de las drogas, los primeros efectos psicológicos ya son peligrosos. La desinhibición, un aumento de confianza y la sobreestimación de la propia capacidad, con la consiguiente subestimación del peligro, son síntomas que pasan inadvertidos a la vista, pero motivan en el conductor comportamientos de riesgo (aumento de la velocidad al conducir, sobrepasos audaces, etc).
Las drogas ilegales de abuso, que generan adicción tras su consumo repetido, como la marihuana, la cocaína, el éxtasis, etc., afectan por sí mismas la conducción, ya que perturban siempre, en mayor o menor medida, el funcionamiento psicofísico del individuo alterando, entre otros, a la percepción sensorial, la atención, y muchas veces, la coordinación motora, además de distorsionar la percepción del riesgo. Combinadas con el alcohol conforman un cóctel fatal a la hora de conducir, ya que se potencian sus efectos tóxicos.
 

TABACO Y CONDUCCIÓN 

  • El tabaco también está contraindicado al conducir, aunque la mayoría de las personas lo ignora, ya que, además de ocupar las manos del conductor en el proceso de encender, apagar, etc., el humo en el habitáculo puede producir embotamiento y somnolencia, además de irritar los ojos del conductor y de disminuir la capacidad visual del fumador crónico.
 Además, el fumar provoca distracciones como, un ejemplo bastante frecuente, cuando una ceniza encendida vuela en el interior del vehículo, quemando al conductor o acompañantes, provocando una distracción que puede desencadenar en un accidente.

USO DEL CELULAR AL CONDUCIR

  • No utilice el celular ni otros aparatos que causan distracción y tensión al conducir. La telefonía celular, que constituye una herramienta muy útil en la comunicación actual, resulta sin embargo un problema serio mientras se conduce.
La cantidad de accidentes causados por personas que hablan por teléfono mientras conducen, está creciendo en todo el mundo. La atención que demanda la comunicación telefónica, distrae al conductor y la tensión que puede provocar el contenido de la llamada perturba su tarea de conducir, con la consecuente producción de demoras o errores en las acciones. Y esto no se soluciona con un teléfono “manos libres”. La cuestión es tener la “mente libre” de cualquier otra preocupación que no sea la conducción. Por ello, la ley de tránsito prohíbe su uso durante la conducción.
Según diversos estudios, el uso del teléfono móvil es un factor que multiplica por cuatro el riesgo de sufrir accidentes. Mientras se habla por teléfono, aunque sea manos libres, se pierde la capacidad de concentración necesaria para conducir: no se mantiene una velocidad constante, la distancia de seguridad no es suficiente con el vehículo que circula delante y el tiempo de reacción aumenta considerablemente entre medio y dos segundos, dependiendo del conductor.
 
Datos que aportan otros informes apuntan a que “tras minuto y medio de hablar por el móvil (incluso manos libres) el conductor no percibe el 40% de las señales, su velocidad media baja un 12%, el ritmo cardiaco se acelera bruscamente durante la llamada y se tarda más en reaccionar”. Además, la peligrosidad por el uso inadecuado del mismo puede llegar a ser equiparable a la conducción con exceso de alcohol.
Desconecte su celular mientras conduce.
Su seguridad está antes que cualquier llamada.

CONDUCCIÓN NOCTURNA

  • Conduzca descansado, preferentemente de día. No conduzca durante la noche más aún después de haber trabajado duro durante todo el día. Es más seguro descansar y salir temprano en la mañana. No olvide que la noche triplica el riesgo de morir en un accidente de tránsito.
Conducir de noche triplica el riesgo de morir en un accidente porque:
  • Durante la noche, por la oscuridad del ambiente, especialmente en la ruta, la visión del paisaje se reduce, los costados desaparecen en la oscuridad, salvo los pocos metros que los faros iluminan. El paisaje se hace más impreciso, ya que pierde la variedad de colores y no se perciben con precisión los relieves. El panorama se achica, se torna monótono y relajante. La posibilidad de ver objetos a los lados o en el camino es tardía(por ejemplo, animales que se meten en la ruta, o un camión detenido sin luces). La apreciación de las distancias y la velocidad se ve alterada por la falta de referencias.
  • Se producen limitaciones psicofísicas, ya que el hábito de dormir durante la noche hace que nuestro organismo, en las horas nocturnas, en particular entre las dos y las seis de la mañana, se relaje preparándose para el reposo. Biológicamente estamos preparados para estar activos durante el día y durmiendo durante la noche. Aunque no lo notemos, en las horas de la noche y la madrugada, nuestra atención y concentración decaen, y nuestra actividad refleja y respuestas se lentifican.
  • Existe el peligro del encandilamiento. El ojo necesita un cierto tiempo para adaptarse a los cambios bruscos en la luminosidad ambiente, por ejemplo, cuando se pasa bruscamente de la oscuridad de la noche a la intensa luz alta de los faros del vehículo que viene en dirección contraria. Durante ese tiempo se produce una especie de ceguera momentánea. Si se está cansado o se ha bebido alcohol, el tiempo de esa ceguera será más largo.

Para evitar ser encandilado:

  • Evite mirar los faros de los vehículos que lo cruzan.
  • Desvíe la vista hacia las líneas laterales externas de su carril y guíese por ellas para mantener la dirección.
  • Maneje lo más cerca posible de ellas.
  • Disminuya la velocidad.
  • No haga lo mismo. Evite encandilar al que lo cruza subiendo sus luces, pues el riesgo se potencia.
  • No encandile a los demás, baje las luces altas si alguien viene.
  • Siempre mantenga en buenas condiciones y bien alineados sus faros.

Fatiga y trastornos de sueño

  • La fatiga afecta seriamente al conductor, especialmente de noche.
La actividad desplegada durante el día produce fatiga, con una caída en el rendimiento físico y mental. Si, además se ha comido abundantemente, el proceso de la digestión absorbe energías físicas, aumentando la fatiga. Y si se ha bebido alcohol la situación empeora gravemente. La tarea de conducir requiere de concentración y un estado de alerta y atención permanentes. Al conducir cansado o con sueño la atención se dispersa, se hacen más lentas las reacciones y se altera la capacidad de juzgamiento de las situaciones. Ante un peligro, no se reacciona con rapidez y el riesgo de accidente aumenta. Se debe evitar conducir cansado o con sueño, tanto de noche como durante el día.

En viajes largos, tómese un descanso de 10 minutos cada 2 horas

si no hay posibilidad de alternar la conducción con otro, aunque no se sienta cansado,

y haga una caminata y realice algunos breves ejercicios de flexión y estiramiento

y relajación de brazos y piernas, rotación de cuello y hombros.

Si viaja acompañado, hable con su acompañante y pida que esté atento y le advierta si nota algún signo de fatiga o sueño. Si él también conduce, altérnese para conducir.
Si viaja solo, escuche la radio o música y baje de a ratos la ventanilla para que el aire le dé en la cara.
Mueva sus ojos. No fije la vista en el camino. Mire el paisaje de los costados, a derecha e izquierda.
Deténgase y descanse ante los primeros signos de somnolencia: bostezos, dificultad para enfocar la mirada, pensamientos confusos, problemas para mantener la dirección, etc.

Trastornos del sueño

  • Conducir con sueño, cualquiera sea la hora del día, lo coloca en situación de peligro al transitar en la vía pública, al hacer más lentas sus reacciones, distraerse con facilidad, alterar su capacidad de percepción, análisis y decisiones, etc.
Si usted se siente cansado también durante gran parte del día, se queda dormido en cualquier momento y/o tiene, en general, dificultades para dormir por la noche, porque se despierta a menudo, consulte a su médico. Su problema se puede tratar. 

ESTAR BIEN EMOCIONALMENTE

  • La posibilidad de sufrir accidentes depende, especialmente, de las condiciones emocionales y las actitudes al conducir.
Algunas personas piensan que una vez que se aprendió a conducir y se tienen años de experiencia en su haber, ya se es un conductor seguro. Sin embargo, no siempre es así. Es cierto que la experiencia de horas al volante aumenta la destreza y ayuda a conducir mejor. De hecho, en los primeros cuatro años de conducción las personas tienden a sufrir más choques que en los años posteriores. Sin embargo, también los conductores experimentados sufren graves accidentes. 
Todo el proceso de la conducción, mientras el conductor atiende selectivamente a la situación del tránsito, la manera en que la percibe, el modo en que interpreta y juzga los hechos, hasta cuando decide cómo actuar y actúa, se encuentran influidos por su personalidad, el estado emocional, la autoconfianza, las preocupaciones, sus actitudes frente al riesgo, etc.
Por ello es importante reconocer en uno mismo, aquellas situaciones vitales, o circunstancias, que pueden, por razones emocionales, perjudicar un desempeño seguro en el tránsito. Y también estar atento para detectar estos problemas en los comportamientos problemáticos de los demás usuarios de la vía, para actuar en consecuencia y evitar accidentes.

Conductores agresivos

  • Muchas veces los conductores inmaduros o agresivos se cruzan en nuestro camino y pueden ser la causa de un accidente que nos involucre.

Estar preparado para reaccionar adecuadamente puede evitarlo. Algunos consejos:

  • No provoque. Ya sea, encerrando al sobrepasar, circulando más despacio por el carril izquierdo, pegándose atrás de un vehículo o haciendo gestos obscenos.
  • No se enganche. Un conductor enojado no puede empezar una pelea a menos que el otro se enganche. Usted puede protegerse de los conductores furiosos evitando enojarse con ellos. No responda a una provocación. No lo provoque con la mirada. Si piensa que el otro conductor lo está siguiendo o intentando comenzar una pelea, pida ayuda, deteniéndose en un sitio con gente.
  • Ponga distancia. Dele a los conductores enojados mucho espacio en el camino.
  • No lo tome como algo personal. Manténgase sereno y no tome las acciones de los otros conductores como algo personal contra usted. Piense que el otro puede tener algún problema serio, que lo motiva a esa acción.
  • No compita con los demás conductores. Usted no necesita demostrarle a nadie su valor o su razón. Su mayor éxito consiste en llegar a destino sano y salvo.
  • Procure mantener la calma.
     

CHEQUEO DEL VEHÍCULO

  • Realice un buen chequeo del vehículo, asegurándose del perfecto estado de funcionamiento especialmente de los sistemas de frenado, de dirección, de suspensión y de luces, así como del estado de las cubiertas. Verifique también el nivel de combustible.

Recuerde que el chequeo periódico del buen estado de los neumáticos

y la medición de la presión de aire es lo que más lo protegerá de tener problemas

y le asegurará buena adherencia y fricción.

Inspeccione visualmente con frecuencia el estado de los neumáticos.

Un neumático gastado es un peligro potencial porque aumenta la posibilidad de sufrir un reventón o una pinchadura. Revise que la profundidad del dibujo de los neumáticos no sea inferior a 1,6 mm. Puede ayudarse introduciendo una moneda en uno de los canales principales del dibujo. Por debajo de los 2 mm de profundidad ya aumenta la posibilidad de perder fricción y eficacia al frenar, especialmente sobre pavimento mojado. Al gastarse el dibujo, el neumático pierde la posibilidad de evacuar el agua y se puede generar el aquaplanning, que es la pérdida de contacto de la rueda con el pavimento por la capa de agua que se forma entre ambos, con lo que se complica cualquier maniobra de frenado o cambio de dirección.
Puede ocurrir que un neumático esté más gastado de un lado que de otro, o en comparación con el del otro lado. En tal caso deberá revisar la presión de los mismos que puede estar variando por alguna pérdida de aire, o por problemas en la alineación, o en la amortiguación. Rote periódicamente las cubiertas. Cuide también que no tenga tajos o roturas centrales o laterales que dejen ver el tejido interno de la rueda. Si nota algo así deberá reemplazarlo.


Controle la presión de los neumáticos.

 La presión de aire debe medirse con los neumáticos fríos. Mida la presión con regularidad, como mínimo una vez al mes. Trate de utilizar el mismo aparato siempre. Use la cantidad de presión que le indica el fabricante en el manual de instrucciones. Tenga en cuenta que una presión inferior molesta la conducción, acorta la vida útil de las cubiertas y aumenta el consumo de combustible y una presión mayor a la debida, disminuye la adherencia al suelo y desgasta la cubierta en forma despareja.


Controle la alineación de las ruedas.

Problemas en la misma pueden reflejarse en tironeos en la dirección y desgaste irregular de las cubiertas. 
La vida media útil de un neumático suele ser de unos 40.000 km a 60.000 km, sin embargo esto dependerá del tipo de carreteras y del modo de conducción.
  
 Fuente: “Manual para la Conducción Segura” Lic. María Cristina Isoba, Directora de Investigaciones y Educación Vial de Luchemos por la Vida Asociación Civil